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Parto de viaje, con diez horas de coche por delante, en dirección a Laissac, pero… ¿dónde demonios está eso? Pues si miramos el mapa de Francia, se trata de un pequeño pueblo de no más de 1.600 habitantes, en el corazón de la provincia de Aveyron, me atrevería a decir que en el sur del país.

Un lugar remotamente conocido en el que sus habitantes se empeñan en promover la comarca, no obstante la vecina villa de Rodez acogerá este año una etapa del Tour de Francia.

MTB Pro acude al Roc Laissagais, una prueba que se ha convertido en uno de los eventos más importantes del calendario anual, y que la temporada próxima será aún más relevante con motivo de la celebración allí de los Campeonatos del Mundo de Maratón, una de las disciplinas más de moda de la bici de montaña.

Que se avecina algo grande es algo que ya puede palparse en el ambiente, en cuanto llegamos. Se nota el cariño con el que los comerciantes y hosteleros locales quieren compartir su terruño con nosotros, conscientes de que el Roc es una oportunidad única para que gente venida de todo el mundo descubra su comarca.

Porque ya van 24 ediciones de este maratón, y no es casualidad que hayan hecho coincidir el año que viene su vigesimoquinto cumpleaños con los Mundiales de Maratón XCM.

Una organización perfectamente engrasada, con el maestro de ceremonias Pierre Boyer, que se ha encargado de convertir con el tiempo una pequeña carrera regional en un evento de repercusión internacional, partiendo del que era un circuito clásico de 55 kms. Así, se fue transformando poco a poco el formato del evento, alargando el recorrido y haciéndolo más técnico para poder albergar el Campeonato Nacional de Francia XCM Maratón, y posteriormente siendo dos veces sede de las Marathon Series de la UCI, algo así como las series mundiales de la disciplina.

Y aquí estamos nosotros, para vivir la experiencia y conocer de primera mano lo que se prepara en Laissac. El sábado está dedicado a diversas actividades que sirven de apertura al fin de semana, y con las que se pretende homenajear el formato tradicional de la carrera. La marcha de siempre que ha ido creando la fama del evento, las rutas más turísticas denominadas “Rutas de Oro” que permiten descubrir de forma relajada la región, y las competiciones de los más jóvenes el sábado por la tarde con las que se busca asegurar el futuro de la cantera.

 

El domingo está consagrado a la élite, con la presencia de los mejores especialistas mundiales de la disciplina maratón. Para algunos, el objetivo es obtener el mejor resultado para acumular así los puntos UCI que se reparten en la carrera y que permiten luchar por el campeonato. Para otros, el reto es simplemente completar el duro circuito, de 91 kms para hombres y 66 kms para mujeres, que servirá de sede a los Mundiales del 2016. Y entre la veintena de chicas que disputan la carrera, estoy yo como una corredora curiosa, mitad competidora y mitad reportera, dispuesta a descubrir qué esconde este trazado.

 

El maratón, disciplina a parte

Si los maratones de bicicleta de montaña llegan a reunir hasta 3.000 participantes en algunos países como Alemania e incluso España, Francia aún va a la zaga en esta disciplina. Sin embargo, es una realidad que cada temporada el maratón gana más adeptos también en el país vecino. Yo misma siempre he estado involucrada en este tipo de pruebas desde que me inicié en la competición.

Los corredores de élite más populares suelen centrarse en las carreras del llamado “formato olímpico”, la versión actual del cross-country en la que se dan vueltas a un circuito de entorno a 4’5 kms, en un tiempo de entre 1:30 y 2:00 horas. El maratón es sin embargo considerado por muchos como la disciplina que aún conserva la “esencia” de la competición en bici de montaña, algo que no se puede encontrar en circuitos “cerrados” y a veces construidos o modificados de forma artificial, en los que dar vueltas repetidamente. Por ello, los mejores especialistas mundiales del maratón, sin ser tan populares como los Hermida y compañía, son capaces de plantarles cara a estos en las largos recorridos.

Las distancias maratonianas exigen unas condiciones diferentes en el corredor, especialmente en cuanto a una mayor resistencia mental se refiere. A menudo, las carreras de maratón se vuelven crueles, nuestro ritmo cae, las condiciones se vuelven más y mas duras, y hasta el cuentakilómetros parece haberse congelado.

Personalmente, disfruto más con los maratones, si bien también me encantan las distancias cortas por la sensación de velocidad que ofrecen y por las habituales zonas técnicas que me permiten mejorar mi pilotaje.

Cuando empecé en las competiciones, el maratón me parecía una disciplina más asequible, pues no parecen requerirse las cualidades de explosividad, aceleración y resistencia necesarias en circuitos más cortos y rompepiernas. Sin embargo, con el tiempo y la experiencia he visto las cosas de otra manera, y puedo afirmar ahora que hacen falta muchas buenas cualidades para convertirse en un buen maratoniano.

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La carrera

Pero volvamos al escenario de Laissac, para este ensayo general de los que serán los Campeonatos del Mundo Maratón 2016. Me toca aquí lidiar con algunas de las mejores especialistas de la disciplina, que han venido precisamente para poder descubrir el teatro de operaciones de los futuros mundiales. Con este panorama, de salida, ni se me ocurre luchar por entrar en el podio, pues el nivel es suficientemente alto como para conformarme con entrar entre las 10 mejores.

Tenemos suerte con el día. Hace bueno, algo que no es habitual en esta zona a estas alturas del año, donde las condiciones de carrera suelen ser de “mojado”. Y aunque nos toca salir bien temprano y hace algo de frío, la primera subida no sólo nos deja ver los primeros rayos de sol, sino que nos hace entrar ya en calor.

Ya ha llegado la hora de adivinar dónde puede estar mi nivel en la carrera. De salida, las tres principales aspirantes al podio, la británica Sally Bigham, la francesa Helen Marcouyre, y una joven rusa se destacan. Por detrás, somos un trío de chicas en su persecución, y aunque en las zonas más rodadoras yo pierdo algo de tiempo con ellas, trato de recuperarlo en los pasajes más técnicos que requieren un buen nivel de conducción. Antes de la primera larga bajada de la carrera, ya estoy de vuelta en sexta posición, afrontando lo que viene con máxima concentración para no tomar riesgos innecesarios. Al fin y al cabo, estoy trabajando.

Estamos ya a mitad de carrera, con sólo 30 kms en las piernas, pero ya con más de dos horas sobre la bici, y para qué ocultarlo, el cuerpo empieza a cansarse. Lo que no cesa es la montaña rusa que es este circuito de Aveyron. Se sube y se baja sin para, por todo tipo de terrenos. Pero con todas las dificultades, también tenemos la recompensa de disfrutar de divertidas bajadas, más propias de un enduro, en ocasiones por un trazado pleno de raíces, de saltos, incluso de mesetas, con continuos zig-zags entre los árboles del bosque, y curvas reviradas. ¡Un terreno de juego sorprendente!

Es el momento de hacer trabajar a la cabeza de nuevo, de buscar lo positivo de todo esto, no dejar que se pierda la motivación, y encontrar el mejor ritmo que me permita no venirme abajo. Es la hora de sacar lo mejor de mí como maratoniana, porque he llegado hasta aquí en quinta posición, a rueda de la cuarta competidora, que ahora es la rusa Akhmadullina, al comienzo de la última larga subida. Cualquiera repite su nombre. Una sucesión de bajadas y sé que viene el terreno donde más cómoda me encuentro. Aprieto los dientes y suelto los frenos, tratando de mantener las mejores trazadas, y siento que he abierto con ella ya un pequeño hueco.

Pero aún no hay nada ganado. A solo 7 kms, un golpe de adrenalina al verme perdida con otros corredores, aunque volvemos sobre nuestras trazadas y pronto recuperamos el rastro del recorrido, y yo consigo mantener mi posición aún con el temor de ser superada de nuevo por la rusa.

Pero no es el caso. Lo doy todo en los kilómetros finales, por los caminos que nos devuelven a Laissac, tan contenta de haberme podido superar a mi misma, que apenas siento dolor en las piernas.

Con más de cuatro horas y veinte minutos, cruzo la línea de meta en 4ª posición, súper orgullosa de poder compartir podio con la gran Sally Bigham – vencedora y una de las pocas profesionales de la disciplina – y con la múltiple campeona de Francia de maratón Helene Marcouyre, además de la belga Beckers y de la ya mencionada rusa cuyo nombre no me atrevo a reescribir.

Sin duda, uno de los mejores resultados de mi pequeña “carrera” como deportista amateur, que me recuerda lo bueno que es creer y trabajar dándolo todo por nuestra pasión.

Entre los hombres, la victoria sería para el portugués Tiago Ferreira, que confirmaba su gran estado de forma, acompañado en los primeros escalones del podio por el italiano Samuele Porro y el alemán del equipo Topeak-Ergon Robert Mennen.

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Y después del esfuerzo, la recompensa

Y digo bien, recompensa, porque para recuperarnos en la jornada posterior a la carrera, fuimos invitados a “soltar piernas” descubriendo algunos de los bellos recorridos del Centro BTT de Laissac, homologado por la FFC, Federación Francesa de Cicloturismo. Todo un lujo para dar pedales.

http://www.espace-sport-nature.fr/esn_vtt_accueil.html

 

Una gozada descubrir de la mano de nuestro guía local, Pierre Boyer, un rico patrimonio medieval de castillos, iglesias, capillas… y que me sorprendió por su belleza, sus contrastes, y su calma y su serenidad. Lo mejor tras la batalla.

Y es que Laissac no es solo conocida por su relación con la bici de montaña, sino que es renombrado por su tradicional mercado de ganado semanal, uno de los más inusuales y grandes de Francia, que se celebra todos los martes por la mañana.

La feria, fundamentada en el comercio del ganado ovino y vacuno, es hoy en día conocida internacionalmente, y no sólo atrae a agricultores y ganaderos de la región, sino de toda Francia e incluso de países vecinos como España, que llenan sus 60.000 m2 de instalaciones. ¿Os imagináis si fuera de bicis? En ella nos dejamos invadir por su lenguaje, por sus olores y sus sonidos, y por un ambiente especial que nos hace olvidar el esfuerzo del día anterior ¡Esto es como la Bolsa !

Después de descubrir caminos y tradiciones, volvemos al centro del pueblo para disfrutar de un almuerzo con las mejores viandas de la zona: carne envuelta en callos, patatas, paté, el tradicional hígado, bien regado todo con un buen vaso de vino. Porque la bici es mucho más que dar pedales.

Y todo acompañado de una buena charla con Pierre y el resto de su equipo, a quienes felicitamos efusivamente por lo excelente de la edición del Roc Laissages de este año, que no puede sino presagiar lo mejor para los Campeonatos del Mundo Maratón del 2016. Ya tenían todos los ingredientes para que ésta fuera una cita fija del calendario francés, y ahora han dado los pasos necesarios para su éxito internacional. Ya sólo me queda una cosa: ¡lograr mi clasificación para poder volver a competir aquí el año próximo!

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