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Después de un buen de desayuno, como cada mañana, abro el buzón de correo y al ver el asunto del primer mail de la bandeja de entrada de mi correo, no puedo evitar que se me salgan los ojos de las órbitas: BIG RIDE OJÉN

La gente de Cannondale nos ha enviado una invitación, y yo he sido la afortunada en la redacción a quien la han redirigido: “¿Te apetece vivir en primera persona la prueba Big Ride de Enduro y probar una bici Cannondale que es una absoluta novedad mundial? ¿Aceptas la misión?”

No me lo pienso dos veces, me tiro a la piscina de cabeza, sin ni siquiera comprobar los compromisos que podía tener en la agenda para esos días. Me hacía tanta ilusión participar en una carrera de Enduro por primera vez, que no puedo decir no, y además, con una bici especial.

Se dispara la ilusión

La semana antes del evento es tiempo de recoger información sobre este tipo de pruebas, de ultimar los preparativos, de imaginar los senderos que voy a recorrer, y en definitiva, tiempo de ilusionarme aun más con el fin de semana que me espera.

El circuito Big Ride que Cannondale vienen patrocinando, se ha convertido en Open de España de esta modalidad desde el año pasado, y en esta temporada consta de cuatro pruebas: Ojén (Málaga), Tui (Pontevedra), Castejón de Sos (Huesca) y Cercedilla (Madrid).

Soy consiente de que una prueba de este nivel no se improvisa de un día para otro, pero no cuento con mucho tiempo. Las dudas empiezan a surgirme sobre cómo vestirme, sobre el desarrollo de la prueba… No lo tengo muy claro. Decido acercarme a BikeSupport, una de las tiendas que tengo cerca de casa. ¿Y a quién me encuentro allí? a Iñaki, mi colega de pruebas en la revista. Parece que la suerte está a mi lado, porque empezamos a charlar con él y con Fernando, el encargado de la tienda, que fue uno de los especialistas del Open de España de Enduro en su categoría el año pasado. No podía estar en mejores manos. Me cuentan un montón de cosas, consejos, estrategias, experiencias… El disco duro de mi cabeza se pone en marcha y absorbe todo como una esponja.

Me detallan a la perfección la mecánica de estas pruebas. Hay una serie de tramos cronometrados, normalmente cuatro o cinco por carrera, y que son mayoritariamente en bajada, aunque suelen esconder tramos de pedaleo. El que consiga el mejor tiempo en la suma de todos estos tramos, gana, pero… no se puede olvidar que estos recorridos cronometrados están unidos por tramos de enlace que hay que hacer pedaleando en un tiempo determinado. Si cumples con los tiempos de enlace, perfecto, pero si los sobrepasas, tienes una penalización que se suma a tus tiempos en los tramos cronometrados.

Al final salgo de la tienda abrumada por la cantidad de información, pero a la vez un poco más tranquila. Al llegar a casa preparo toda una batería de maletas con lo imprescindible que me ha recomendado: los dos cascos, el normal y el integral, las coderas, las rodilleras, la máscara, los geles, la crema para las rozaduras de las protecciones, el Garmin, la mochila de hidratación, los guantes, los recambios… y por supuesto la ropa. ¡Ojo! Esta vez hay que cambiar el disfraz: ¡fuera la licra y bienvenidos los baggies!

 

A contrarreloj

El fin de semana promete ser enriquecedor, pero bastante estresante: cubrir el evento para la revista, entrevistar a Jérôme, probar y hacer fotos de la nueva bici, y como guinda del pastel, correr la prueba.

Amanece el sábado bastante nublado y chispeando a ratos. Se anuncia un día maratoniano, y con mi cara de sueño después del largo viaje de la noche anterior, no soy persona. Menos mal que me acompaña Mariano, que hace de hombre multi-función: chofer, fotógrafo, coach, relaciones públicas, asesor… Nos dirigimos a la villa de Ojén, a unos 8 kms de Marbella, donde estamos alojados con otros medios de prensa y con el staff de Cannondale.

Al levantar la mirada desde el coche vemos esa mancha de cal incrustada en la Sierra de Las Nieves que es Ojén, en la que es imposible no fijarse, porque devuelve multiplicada la brillante luz que le roba al sol, los pocos minutos que este asoma. Este municipio posee un pasado “ciclista de montaña” tan rico que ha ofrecido leyendas como José Márquez, tres veces campeón de España de Rally, o Antonio Ortiz, uno de los bikers con más triunfos en el panorama nacional.

Ya hay movida en la plaza del pueblo. Es el lanzamiento mundial de las nuevas bicis Jekyll y Trigger de Cannondale, y de su nueva horquilla Lefty SuperMax. Ambientazo, corredores y periodistas que vienen de todas partes, se oye hablar inglés, francés, alemán y más idiomas que no llego a entender.. Nos acercamos a la carpa de Cannondale, donde nos cruzamos con el equipo OverMountain casi al completo. Jérôme Clementz, Ben Cruz, Marcos Osborne, Pauline y el resto del team. Aprovecho para robarles un ratito a Jérôme, para que nos dedique unos minutos para una entrevista.

Recogiendo el dorsal aparecen muchas caras conocidas, con quienes comentamos la que se nos avecina, nos echamos unas risas, y nos preguntamos unos a otros sobre el circuito… si es duro, si está seco, si es muy físico, etc. Entre pitos y flautas, se nos va volando el tiempo. Ya son las dos de la tarde y todavía no hemos empezado la sesión de fotos de acción. Y se supone que el sábado es el día de entrenamiento para la mayoría de los participantes, en el que no están permitidos los remontes motorizados.

Subimos con el coche a las antenas, una de las subidas de las más duras de la zona, pues son un poco menos de 700m de desnivel en tan sólo 6,5km de distancia, con rampas muy duras. Queda claro que éste será el primer tramo, pero aún persiste la duda de si podíamos usar el coche la parte más alta.

Con la acreditación de prensa la organización nos deja seguir subiendo, hasta que adelantamos a algunos participantes, entre ellos a algunas de las chicas que están haciendo el recorrido en bici. Sin duda es un poco de ventaja para mi con respecto a ellas. Aquí surge un dilema entre algunos de los participantes y nosotros: los remontes. Frente a esta situación, avisamos a la organización y les contamos nuestras “penas”.

No es lo mismo hacer los cinco tramos cronometrado,s que implican sus cinco largas subidas en bici, que hacer una parte en coche. En bici el recorrido suma un total de 36kms, con 1800m de desnivel positivo acumulado, por lo que se genera un desgaste extra que puede pasar factura el domingo en competición. Ante esto, cada uno escoge su estrategia; muchos practican sólo alguno de los tramos, los que piensan que pueden ser más problemáticos, y otros más afortunados, como los locales que conocen la zona a la perfección, o los que llevan aquí más días, prefieren descansar el sábado.

Al final prefiero terminar en bici los últimos kilómetros hasta las antenas, para ir tomando el primer contacto con la Trigger, e iniciar así el reconocimiento del primer tramo. Da gusto ir con una bici “nueva”, todo funciona a la perfección.

Comienza el T1 con una zona empinada y revirada, para después salir a un sendero muy rápido que terminaba en un cortafuegos. Al cabo de cinco minutos, ya tengo los antebrazos totalmente abrasados. Pero llega un repecho, y puedo respirar un poco. Es gracioso, no oculto que todos los tramos de pedaleo juegan a mi favor, pues vengo del rally y son casi descansos para mi.

Me espera el fotógrafo Mariano abajo con los flashes listos. Me da tiempo a zampar una barrita, y nos tiramos dos horas perdidos por los montes sacando fotos con este saltamontes verde. “¡Muriel, arriba! Muriel, abajo! ¡Arriba, abajo!” Una vez, y otra vez, y otra vez…

Entre cada sesión Mariano me deja escapar una rato para tratar de ver los tramos siguientes. Pero acabamos tan agotados que no encuentro la fuerza para subir al comienzo del ultimo tramo (T5), así que… improvisaremos el día de la carrera. Lo que me he podido ahorrar subiendo en coche para hacer las fotos, lo pago ahora al dejar de ver la última parte de la carrera.

Al final del día, me doy cuenta de que esto es algo serio, no va a ser un paseo dominical. El domingo de va a hacer duro, con un trazado muy físico. Enlaces exigentes con zonas interminables de pedaleo, tramos muy rápidos, pedregales terroríficos, vistas alucinantes, senderos emboscados, y montes desafortunadamente “pelados” por la devastación del gran incendio del 2012, que parecen casi insalvables… Pero el placer está en la inclinación del terreno, en sus reviradas curvas, en las afiladas zonas rocosas, y en los saltos inesperados… esto es ENDURO, con mayúsculas.

El día D

Llega el Domingo… y hay nerviosssss… es el día de carrera: últimos ajustes, verificación de la presión de las suspensiones, mochila revisada, y finalmente me decido a llevar los dos cascos.

El ambiente es espectacular, con más de 300 participantes, entre los que hay que destacar una participación record en la categoría femenina para una competición de Enduro en nuestro país: veintidós chicas. Es triste decir que no es habitual ver algo así, pero es la verdad.

Las chicas salimos todas agrupadas. Salimos cada 20 segundos en este primer tramo de enlace hasta la primera bajada. La subida es tan larga que me agrupo con otras chicas, aprovechando para charlar. Me sorprende el ambiente, mucho más relajado que el que suelo conocer en las carreras de XC. Da tiempo a llegar arriba, pero tampoco hay que despistarse para cumplir con los tiempos de salida en cada tramo, pues si los sobrepasas, te penalizan.

Comienza la primera bajada, rapidísima, una curva, otra curva, un escalón, un derrape, otro escalón… Estoy concentrada, solo pienso en no caerme, en tratar de leer el terreno lo mejor posible y bajar sin prisa, pero sin pausa. Seguimos más abajo y llega una zona de pedaleo donde exprimo a tope al bicho, que va como un tiro subiendo, y en cuanto pica para abajo otra vez, logro alcanzar a un grupo de chicas… “¡¡pasooo!!” Intento adelantar pero la trazada es tan estrecha que no hay espacio suficiente y… ¡¡¡Patapám!!! Caída de Sandra, la chica que va delante de mi. Nada grave parece, pero me siento un poco culpable por haber tratado de pasar. Supongo que son cosas del enduro, pero no estoy muy acostumbrada. Al acabar el tramo me disculpo. Como anécdota, Sandra rompió el mando de los platos, y terminó la carrera en modo mono-plato: ¡chapeau!

El segundo tramo, es más sencillo y corto, salvo por una trialera de piedras justo antes de terminar que la gente ha bautizado como la “fosa común” (todos caen). Eso sí, las suspensiones de la Trigger se encargan de hacer el resto con notable alto, la trialera no tiene mucho misterio con esta bici: “agarra el manillar y cierra los ojos…”

Vamos al tramo tres, un sendero más bien para “descenders” que no me salió tan bien el sábado cuando lo vi por primera vez, siendo el más técnico de todos los tramos por sus pasos pedregosos.

La organización intenta diseñar tramos con todo tipo de terrenos, aunque siempre predominando la bajada. Pero no es fácil hacer un recorrido a la medida de todo el mundo, que se adapte a las condiciones de todos los riders. Hay quien piensa que tienen demasiado pedaleo, y quienes piensan que son demasiado técnicos. Desde mi experiencia en carreras de XC, los recorridos incluyen casi el mismo tipo de bajada que solemos afrontar con bicis rígidas, con la tija de sillín alta y sin protecciones. Para que tengas una idea, basta con solo echar un vistazo a los circuitos de la Copa del Mundo XCO o de los J.J.O.O de Londres.

De camino a este T3 el enlace es largo, y me quito el casco integral cambiándolo por el clásico, ya que no estoy acostumbrada a pasar tanto calor y con la sensación de agobio, casi sin poder respirar… Pasamos por el primer avituallamiento, y me pongo hasta arriba de líquidos, algo importante para evitar posibles calambres más adelante. Llegamos varias chicas sobradas de tiempo a la salida, con buen rollo, risas, y comentarios entre nosotras; pasan los minutos rápidos y ya estamos volando de nuevo hacia abajo. En este tramo me siento más floja, así que doy todo en las zonas de pedaleo, mi punto fuerte, hasta llegar a la parte del “rock garden” donde aprieto los dientes para no caer.

El cuarto tramo, muy rápido y con un repecho durísimo, corresponde más a mis características. Lo difícil en esta competición es que siempre salimos en el mismo orden de parrilla. Siempre empiezas los tramos detrás de la misma chica, y delante de la misma chica. Lo que para mi supone que en cada tramo tengo que adelantar a algunas chicas que van por delante y cuidar que no me adelanten otras. Menos mal que hay muy buen rollo entre nosotras, y lo comentamos antes de salir para estar preparadas para poder pasar o ser pasada.

Llega el quinto y último tramo, más divertido, pero que no pude entrenar. Aquí ya muchos empujan subiendo, pues en este punto llevamos 30km en las piernas y ya comienzan a pasar factura. Se ven algunas caras descompuestas y pocas ganas de marcha. Además, el sol está apretando tras cinco horas de competición y mñas de uno ya piensa en la cerveza del final.

Como es un tramo que no he visto, pregunto antes de la salida a varios compañeros cómo es, por si hay algún peligro inesperado, pero parece que éste es el más sencillo. Aunque nunca te puedes fiar, esta vez me dejo llevar por los instintos, sin pensar… desenchufar el cerebro y ¡¡a tope!!

Vuelvo a la zona de salida. Hay un ambientazo tremendo en la plaza, un montón de ciclistas y acompañantes, alrededor del podio, esperando los resultados. Lo bueno de esta competición es que no sabes cómo vas durante toda la carrera con respecto a los rivales, y se dan las clasificaciones de los tres primeros sólo al final. ¡Y sorpresa! Aunque no me lo esperaba, me toca subir al podio en el tercer escalón.

He venido a disfrutar de la nueva Cannondale, descubriendo una nueva disciplina, y a pasarlo bien compitiendo pero sin tomar riesgos, y me encuentro con un podio. ¡Qué subidón !

Enduro para novatos

El Overmountain o Enduro, me ha descubierto dos aspectos muy importantes frente al rally, la disciplina más tradicional del Mountain Bike: naturaleza y riesgo.

La montaña, la naturaleza en toda su plenitud, que ya está presente en nuestras salidas de MTB, pero que en esta modalidad alcanza un protagonismo inimaginable. Nada de dar vueltas a un circuito; llegarás con tu bicicleta a sitios que jamás podrías soñar cuando estás en el cajón de salida.

Y el riesgo. Una palabra que no nos gusta a todos, pero que hay que reconocer que tiene un componente adictivo. Y cuando hablamos de riesgo, hablamos de técnica, pues cuanto mayor sea tu nivel técnico encima de la bici, menor será el riesgo, y mayor el disfrute bajando estos increíbles senderos a los que has llegado tú mismo pedaleando.

Un día de competición en Enduro es una jornada de entre tres y cinco horas en las que habrá de todo; muchos pedales hacia arriba, algunos pateos con la bici a la espalda, bajadas de película, charlas y buen rollo, descansos y una comunión casi espiritual entre deporte y naturaleza. Necesitarás un mínimo de técnica que te permita bajar todo sobre la bici, y una condición física notable para soportar todas esas horas de esfuerzo y de tensión. Y un poco de suerte para no penalizar en alguna caída o con alguna avería mecánica.

El resto creo que es una cuestión de estrategia, y de saber también guardar fuerzas durante todo el recorrido. Sin olvidar la casi obligada necesidad de conocer el terreno antes de la carrera. Poder entrenar los tramos cronometrados los días antes, conocer bien las trazadas, las frenadas, las curvas y demás sorpresas del recorrido. La diferencia con correr a ciegas es muy grande.

Y es que existen muchos matices en esta disciplina, como el tema de llevar casco integral o no, sobre las protecciones que necesitas y las que son prescindibles, o acerca de las ventajas de una bici más ligera en detrimento del recorrido de las suspensiones, el orden de salida de los corredores y la dificultad consiguiente en avanzar a quienes llevas por delante en todos los tramos… Diferencias que pueden influir entre los que quieren disputar la carrera, pero que no suelen tener relevancia entre los que sólo vienen a pasarlo bien. Por eso es también importante saber qué esperamos de esta disciplina.

Un hasta pronto, enduro

Espectacular, maravilloso, impresionante, brutal, soberbio, sensacional, impagable… no alcanzo a encontrar los adjetivos para describir las sensaciones vividas y alabar el tremendo trabajo realizado por la organización para llegar a este punto.

Una larga lista de agradecimientos y felicitaciones, empezando por todas las chicas “guerreras” que han participado, a la gente de Cannondale, Ignacio, Israel, Jérôme, Pauline… y por supuesto destacar la profesionalidad de los chicos de Sherpa Project, organizadores de este proyecto Big Ride, y a los locales del Club Ojén Bikers, por ofrecer un trabajo excelente del que hemos podido disfrutar a tope todo el fin de semana. Regreso a Madrid con una sonrisa de oreja a oreja por lo vivido, el ambiente, la convivencia, y ver tanto biker reunido por la misma pasión: lo que perseguimos desde siempre sobre nuestras bicis, la esencia del Mountain Bike.

Ahora entenderás por qué quiero repetir. ¿Te vienes a la próxima Big Ride en Tui?

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