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Frío, barro, intensidad máxima, suspense, espectáculo….estas son algunas de las palabras que describen esta modalidad a menudo tan desconocida.

Una modalidad invernal

Cuando muchos ciclistas o cicloturistas acaban su temporada de bicicleta de montaña, es el momento de empezar con el ciclocross, una especialidad también conocida con las siglas CX. Porque para algunos mountain bikers, el fin de la temporada estival sirve de inicio al período de descanso, mientras que otros buscan en el ciclocross una progresión en su estado de forma. Esta modalidad exige una intensidad de esfuerzo muy elevada, demandas técnicas especiales y una capacidad especial en todo aquel ciclista que no desea dejar de pedalear durante el invierno.

Quizá la prueba de ciclocross sea una de las pruebas ciclistas que menos duración tienen, incluso menos que su modalidad más parecida dentro del mountain-bike, el cross-country olímpico que solemos conocer como rally. La brevedad en su duración como deporte de resistencia hace que la intensidad del esfuerzo sea muy elevada y casi equiparable en esfuerzo fisiológico al realizado en una contrarreloj de ciclismo en ruta.

Porque el ciclocross consiste en completar un determinado número de vueltas a un circuito cerrado de aproximadamente tres kilómetros, con secciones de pasto, pavimento, raíces y, lo que hace particular, obstáculos tales como cuestas empinadas, tablones apilados, secciones de barro o arena, e incluso escaleras… La dificultad encontrada en el recorrido requiere que el corredor tenga que bajarse de la bicicleta en numerosas ocasiones, sobrepasar estos obstáculos cargando con la bicicleta y corriendo, y montarse nuevamente en la bici, todo ello en un movimiento sincronizado.

Por eso, las carreras resultan tan intensas tanto para los corredores como para los espectadores que las presencian. La riqueza de los cambios de terrenos o la variedad de las dificultades del circuito hacen que las carreras rara vez resulten aburridas. Un corredor que lidera la carrera con una diferencia de 20 segundos en la primeras vueltas puede no tener garantizado el éxito, y terminar fuera del top 5. Se trata por tanto de un deporte muy telegénico, que se acerca bastante en el desarrollo de las carreras a los deportes de motor como las pruebas de moto GP. Siempre se dan numerosos cambios de líderes, multitud de adelantamientos, y a menudo, problemas mecánicos o caídas. ¡El suspense siempre está garantizado!

Es por tanto una modalidad muy exigente cualitativamente, y requiere de una gran preparación física, técnica y mental, probablemente superior a la de otras modalidades del ciclismo, por las condiciones y material con que se practica.

La bicicleta de CX no presenta a simple vista gran diferencia con una bicicleta de carretera, pero si prestamos atención apreciamos algunas diferencias: los neumáticos más anchos presentan una carcasa con taqueado y con un dibujo más marcado para mejorar la tracción especialmente en suelos resbaladizos, y el eje de pedalier está ligeramente más elevado para evitar que la bici pueda golpear con los obstáculos. Son típicos de esta bicicletas los frenos tipo “cantiléver” que permiten colocar esos neumáticos mas anchos y dejar bastante espacio libre para que la rueda no se bloquee con barro. Desde hace algo más de un año, sin embargo, se está generalizando el uso de bicis equipadas con frenos de discos similares a los que encontrás en tu bici de montaña, aunque no son todavía mayoría en la parrilla.

El ciclocross tiene sus orígenes en Francia, a principios del siglo pasado, cuando un joven del ejercito francés, Daniel Gousseau, solía atravesar los bosques en bicicleta en los meses mas duros del invierno; pronto invitaría a sus amigos a probar y no tardaron en realizar las primeras carreras por circuitos especialmente acondicionados para ello.

La temporada internacional de ciclocross se dividía en tres gran citas: la Copa de mundo de CX, el Superprestigio y el Trofeo Gazet van Antwerpen. Aunque se celebran muchas pruebas a lo largo y ancho de toda Europa, es verdad que la mayoría de ellas se concentran en el Noroeste de Europa, especialmente en los territorios de Flandes.

Culto al deporte rey

Bélgica es el país de Europa donde hay más afición para este deporte. Considerado allí como el deporte rey, Flandes acoge cada año una prueba de la Copa del Mundo reuniendo los mejores especialistas del mundo.

Cada carrera es una auténtica peregrinación para miles de aficionados, generando un entusiasmo fuera de normal, y logrando reunir en ocasiones puntuales entre 40.000 y 60.000 espectadores.

Además, no hay carrera que no se retransmita en directo por televisión, de manera que esta frenética pasión se contagia a toda la población. No es casualidad que los belgas hayan hecho del ciclocross una auténtica religión.

¿Pero por qué tiene tanto éxito el CX? No cabe duda de que los belgas destacan notablemente entre los mejores en esta disciplina, contando con auténticas estrellas como el actual campeón del mundo Niels Albert, o el también varias veces campeón de Bélgica Sven Nys.

El éxito de esta modalidad es algo que va más allá de lo puramente deportivo. El espíritu de la competición se conjuga con un ambiente festivo que convierte las competiciones en auténticos acontecimientos. Nadie protesta por tener que pagar la entrada para ver la carrera a 15 ó 20 euros, algo que sería inconcebible en nuestro país. Alrededor del circuito se alzan numerosas carpas, con orquestas y disc-jockeys, con restaurantes y bares donde el ambiente de fiesta es indescriptible: la gente tomando bebiendo cervezas a go-go, bailando al compás de la música, discutiendo y haciendo pronósticos y apuestas sobre el resultado de la carrera.

¿Pero por qué esta euforia popular? La afición a un deporte como éste tiene muchos componentes, desde la tradición, la presencia masiva de los medios de comunicación o la existencia de auténticos ídolos y héroes deportivos. Sin duda en Flandes el interés que demuestran los aficionados por este deporte es comparable al que en nuestro país se tiene… ¡por el fútbol!

Ciclocross a la española

Frente a esta demostración de pasión, el ciclocross es una modalidad notablemente menos practicada y popular en España, casi minoritaria. Los Campeonatos de España de ciclocross se organizan anualmente desde el año 1940, aunque las primeras ediciones se disputaron ya desde 1929, quedando interrumpidas posteriormente por los conflictos bélicos.

Los ciclistas más laureados son José Luis Talamillo y David Seco, con seis títulos nacionales cada uno, siendo digno de destacar el dominio aplastante de los ciclistas del norte del país en esta modalidad. En los últimos tiempos, entre los especialistas de esta modalidad en nuestro país destacan corredores como Javier Ruiz de Larrinaga, Isaac Suarez, Egoitz Murgoitio o Aitor Hernández, recientemente proclamado Campeón de España 2013. No podemos olvidar tampoco que algunos de los mejores mountain bikers del panorama nacional, como José Antonio Hermida o Sergio Mantecón, han sido varias veces protagonistas en la lucha por el podio, llegando Hermida a conseguir dos títulos nacionales.

¿Similitud con el Mountain Bike?

A día de hoy son pocos los especialistas que sólo compiten en ciclocross, por lo que se trata de una disciplina que se suele combinar con otras modalidades ciclistas, como la ruta o la bicicleta de montaña. Sin duda con ésta última es con la que guarda más similitud fisiológica, técnica y hasta reglamentaria.

De hecho, desde hace un par de años, la UCI aportó varios cambios reglamentarios tanto en mountain bike como en ciclocross que acervan ambas disciplinas, como la disminución del kilometraje de las carreras y la autorización de la asistencia técnica en montaña, o el uso de los frenos con discos en CX. El hecho que los circuitos sean ahora más cortos y explosivos empujan a muchos mountain bikers a elegir materiales que también parecen asemejarse más al CX, como el uso del doble o único plato, o la imparable y exitosa entrada de las bicis de 29 pulgadas.

¿Casualidad en estas semejanzas? ¿O quizá podemos pensar que en algunas instancias de la UCI existe un cierto interés en terminar fusionando las disciplinas de MTB y CX? Hay quien piensa que detrás de estos cambios podrían existir la intención por unificar en una sola ambas Copas del Mundo, culminado ese proceso con la integración del CX en los Juegos Olímpicos, en el lugar que ahora ocupa la bicicleta de montaña.

Esta estrategia no estaría falta de imaginación. Se trataría de ir introduciendo regularmente diversas modificaciones en los reglamentos de ambas modalidades; cambios que nos pueden parecer menores, pero que sumándolos y vistos con perspectiva, cambian radicalmente cada modalidad hasta confundirla con la otra. Sería la manera de que una disciplina como el ciclocross, que existe desde hace tanto tiempo, pudiera integrarse en los Juegos Olímpicos, donde su inclusión ha sido siempre rechazada debido a su condición de modalidad practicada en el período invernal.

¿Cuáles serán los próximos cambios? La historia ya está en marcha, y puede que cada vez bicicleta de montaña y ciclocross se parezcan un poco más. O puede que no.

A leer en la revista MTBPro numero nº3

 

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